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El
desamparo y la marginación parecen
ser
la respuesta del Poder Ejecutivo
Resulta necesario emitir
una normativa que permita la vigencia de la ley 25994, y
garantizar así la inclusión previsional de todas aquellas
personas que aún no pudieron hacerlo, y que se encuentran
bajo el amparo del derecho otorgado por la norma.
La ley 25994, cuyo vencimiento
operó el 30 de abril después de una única prórroga, vino
a resolver la penosa situación de miles de argentinos que,
habiéndose quedado fuera del sistema laboral, no podían
acceder a la jubilación por no contar con la edad que fijaba
la legislación vigente.
Desde meses antes del vencimiento
recibimos decenas de solicitudes para que la promesa amparada
por el art. 4o de dicha ley se hiciera realidad tangible
y el beneficio creado de carácter excepcional, cuya duración
era originalmente de DOS (2) años contados a partir
de la fecha de entrada en vigencia de la ley, fuese prorrogado
por el Poder Ejecutivo por igual término en caso de mantenerse
alguna de las circunstancias que justificaron su creación.
Dada la importancia de dicha
norma creímos imprescindible la prórroga de ese plazo por
cuanto preexiste aún la dificultad de la reinserción laboral
para muchos hombres y mujeres que a lo largo de la década
del 90 fueron expulsados del mercado laboral y que, por
una cuestión de edad ven hoy frustradas sus posibilidades
de trabajo.
Esos ciudadanos comprometieron
toda una vida de trabajo, confiaron en un sistema previsional
que los alejó del beneficio de la jubilación con la implementación
de la ley 24241 y la extensión de 5 años más para
alcanzar el mismo y más tarde cuando se encontraban próximos
a acceder a un beneficio, se les coarta la posibilidad de
solicitar la prestación vulnerando el derecho establecido
en la letra de la ley.
La ley 25994 benefició a
1.600.000 personas que de una u otra forma habían quedado
excluídos del sistema laboral, y por ende, del previsional.
La desocupación actual (sin considerar planes sociales que
no implican producción, jubilación, etc.) está aún en una
tasa superior al 11%. Ello implica una muestra fehaciente,
que la Jubilación Anticipada finalizó mucho antes que las
necesidades sociales disminuyeran. Mientras este indicador
siga siendo superior a una tasa normal de 6%, y paralelamente
subsista la discriminación laboral de los mayores de 45
años, entendemos que debería instrumentarse nuevamente
la plena vigencia de la Jubilación Anticipada.
Una vez más, la ASOCIACIÓN
50 A 60 hace oír su reclamo y solicita dar acabado
cumplimiento a los objetivos que trazó la ley en su articulado
y que establecía la prórroga de la misma para contemplar
el acceso a la PAD de quienes acataron los requisitos del
sistema previsional, que se apoya en razones de solidaridad
indiscutibles.
Alicia Gaitán
Comisión Directiva
Asociación 50 a 60
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