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DESTRUCCIÓN DE LA PIRAMIDE JUBILATORIA
La potestad del Gobierno
Nacional, otorgando aumentos jubilatorios en forma discriminatoria
y arbitraria dejando afuera a los que ganan más de $1.000.-
como si estos ciudadanos hubieran obtenido esos haberes
mensuales a través de privilegios y no por sus aportes genuinos
que realizaron durante toda su vida laboral al sistema,
parece estar teñida de matices electoralistas.
A las jubilaciones mayores
de $ 1.000.- se les otorgó aumento (11 y 13%), que no guarda
proporción con los otorgados a las mínimas, produciendo
un achatamiento tal en la pirámide de haberes jubilatorios,
que el 65% se encuentra en la mínima, cuyo monto asciende
a $ 530.-, mientras que la canasta básica se encuentra a
$ 950.-
Pero lo más dramático de
esta situación, es que junto al otorgamiento de las "jubilaciones
sin aportes", no solo se atacó al sistema en lo conceptual,
sino también en su espíritu y esencia, puesto que se mezclaron
tales valores, que da lo mismo el que aportó como el que
no aportó, cobra igual el que aportó 100, como el que aportó
1000 o el que aportó 10000. Moraleja: armaron un "cambalache"
tal, propio de una obra "discepoliana" difícil
de revertir en el corto y mediano plazo.
Un argumento que esgrime
el ejecutivo es que, el conjunto de los dineros que ingresan
a la ANSeS para pagar a los actuales jubilados y pensionados,
alrededor del 50% son dineros provenientes de impuestos
(Rentas Generales), y el resto de los cotizantes al sistema,
razón por la cual nos da a entender que el aportante genuino
al sistema perdería ciertos derechos, como el de hacer respetar
su ubicación en la pirámide jubilatoria que fue obtenida
sobre la base de su trabajo y sacrificio a través de más
de 30 años.
Este pensamiento esconde
una falacia total, puesto que esta situación no se generó
por culpa de la ciudadanía, sino por intereses del gobierno
de turno que en el año 1994 nos vendió la Ley 24.241,
creando el sistema de capitalización, rompiendo un contrato
intergeneracional como es el sistema de reparto. En su esencia,
los trabajadores activos con sus aportes deberían mantener
a los actuales jubilados, y así sucesivamente de generación
en generación.
De lo expuesto es obvio que
esos dineros faltantes que hoy deben ser cubiertos por Rentas
Generales, que el ejecutivo toma a su arbitrio para hacer
lo que considere más conveniente, deberían provenir de los
que se destinan al régimen de AFJP, y de esta manera minimizar
o eliminar dicho faltante. Lamentablemente en la actualidad
este fenómeno no está ocurriendo.
Por tal motivo la Asociación
50 a 60 (www.asociacion50a60.com.ar) viene proponiendo que
hasta que no encaremos una Reforma Previsional profunda,
sobre la base de nuestra propia realidad política, económica
y social, con la participación de todo el arco político
con representación legislativa en el Congreso y de todas
las fuerzas vivas de la comunidad, jamás arribaremos a un
sistema previsional integral, justo, transparente y equitativo
que compatibilice las mejores opciones y que beneficie a
todos los ciudadanos.
A Dios lo
que es de Dios y al César lo que es del César.
Mario Di Bona
Asociación 50 a 60
Comisión Directiva
Próxima entrega: "Diferencia
entre derechos ganados y derechos adquiridos"
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